Tras una buena primera parte de la que se marchó por delante, la Gimnástica vuelve a caer

1 de octubre, 2018 · Actualidad

La Gimnástica marcha de catástrofe en catástrofe. Abonada a un fatalismo que le castiga de forma inmerecida. Desdicha tras desdicha. Todo lo malo les está pasando a los de blanquiazul. Y lo peor es que siempre sucede después de probar la dulzura del caramelo futbolístico. El equipo de Pablo Lago sufrió una nueva derrota y sigue sin estrenar su casillero de triunfos esta temporada. El problema es que otra vez lo hizo después de cuajar una buena primera parte y ponerse por delante en el marcador. Su verdugo fue el Leioa en un choque en el que los cántabros se adelantaron en el marcador pero vieron como el rival le daba la vuelta. El equipo de Torrelavega terminó jugando con nueve hombres por las expulsiones de Cagigas y Palazuelos. La Gimnástica ha sumado solo dos puntos tras las primeras seis jornadas de Liga y podría ser colista si a la Cultural de Durango le da por ganar esta tarde en los Campos de Sport.

El conjunto de la capital del Besaya llegó a Sarriena con el objetivo de reencontrarse y, de paso, hallar la primera victoria en su regreso a la Segunda División B. Tendrá que seguir esperando. La situación no es para tirarse de los pelos, pero la impotencia y la angustia empiezan a asomar por la puerta del vestuario blanquiazul. Enfrente la Gimnástica tuvo a un Leioa que afrontó su quinta temporada en la categoría de bronce y que para esta campaña se ha vuelto a reinventar a sí mismo. Los vizcaínos llegaron a este partido con seis puntos en su casillero y todavía sin estrenarse con victoria como locales, ya que los dos anteriores acabaron en derrota ante el Bilbao Athletic (1-4) y empate a uno frente al Calahorra.

Para el choque frente al Leioa, Lago recurrió al 5-3-2 por el que ya apostó en el primer partido de la Liga, en Irún. Su apuesta fue situar en el centro de la zaga a Camus, Luis Alberto y Bardanca acompañados por Fer en el lateral derecho y Fermín en el carril izquierdo. En la media situó a dos fijos. Por delante, Hugo Vitienes y, finalmente, en la delantera Primo y Cagigas

El partido comenzó con una contra de los blanquiazules. Cagigas sirvió para Pazuelos, que ganó la banda derecha, se adentró y su centro pegó en la mano de Morcillo dentro del área. Los jugadores cántabros pidieron penalti, pero el colegiado asturiano no señaló nada. La primera circunstancia en contra. Los locales contestaron de inmediato a esta primera acción con un cabezazo de Yurrebaso que blocó perfectamente Álex. En el minuto 13, una falta botada por Cagigas la cabeceó Camus al fondo de las mallas, pero el árbitro invalidó el tanto por fuera de juego. La Gimnástica se encontraba cómoda y llevaba el mando, Camus avisó de nuevo con una falta botada al borde del área grande e Iturrioz evitó el gol con una soberbia estirada. A la salida del primer córner lanzado por Camus desde la izquierda, Palazuelos agujereó las mallas con un soberbio testarazo. El tanto dio confianza a los blanquiazules, que siguieron atacando y creando peligro de nuevo a balón parado, esta vez con un saque de esquina desde la derecha del ataque.

El Leioa no reaccionaba y sólo pisó área en una internada de Chirri por la derecha. Su centro fue rematado por Yurrebaso con la testa, pero Álex frustró el gol. Cumplida la media hora, de nuevo la Gimnastica volvió a crear peligro a balón parado. Borja Camus botó una falta y Cusi, libre de marca, se lanzó en plancha y cabeceó fuera.

El Leioa quiso quitarse de encima la presión que ejercían los blanquiazules y dieron un paso adelante, teniendo más la posesión del esférico y con un Chirri que cada vez que entraba por banda derecha para crear sensación de peligro. En una de estas posesiones largas de los vizcaínos, perdieron un balón en el centro de campo y Primo se fue como una bala hacia la portería de Iturrioz y, en el mano a mano, el guardameta vizcaíno desbarató el segundo tanto con la pierna izquierda. Portero de balonmano. El perdón le iba a costar caro a los torrelaveguenses. Antes de enfilar el camino de los vestuarios, Sota probó suerte desde fuera del área, pero su lanzamiento se fue muy alto.

El abismo
En la segunda mitad, el Leioa mejoró prestaciones y la Gimnástica se encontró pronto con la lesión de Fermín, que tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 52 para dejar su puesto a Rozas. Tan solo tres minutos después llegaba un nuevo varapalo para los visitantes, que veían cómo el Leioa igualaba el resultado. Fue por medio de Fran Sota, que con un potente disparo desde la frontal consiguió subir al marcador el 1-1.

Pero no se vino abajo el cuadro visitante, que pudo igualar poco después con un centro chut de Fer que se marchó por encima del travesaño. A continuación la tuvo Vitienes en una ocasión muy clara que abortó Iturrioz con una gran parada.

Cuando más apretaba la Gimnástica llegó otra acción contraria a los intereses de los cántabros que iba a cambiar el rumbo del encuentro. Cagigas veía la segunda amarilla por cortar una contra y la Gimnástica se quedaba con un hombre menos en el minuto 62. Quedaban muchos minutos por delante.

En el minuto 65 el colegiado anulaba el tanto local de Yurrebaso por fuera de juego. Fue solo un aviso por parte del Leioa, que se creció en superioridad. La Gimnástica se replegó atrás para aguantar el resultado y tratar de buscar dar algún susto a la contra. Pero en el minuto 73 los locales conseguían su segundo gol, con el que culminaban su remontada. Luariz remató de volea y Fran Sota aprovechó el rechace para anotar su segundo gol, el 2-1 para el Leioa.

Las cosas se complicaban aún más para los visitantes en el 78, cuando el árbitro mostraba la roja a Palazuelos por protestar. Aún con dos menos tuvo su oportunidad la Gimnástica para sacar algo de provecho de su visita a Sarriena. Ya en el descuento, con un cabezazo de Camus, muy centrado, que atrapó Iturrioz. Una serie de castastróficas desdichas para una Gimnástica que no levanta cabeza. El equipo de Pablo Lago está sufriendo un castigo desmesurado para el rendimiento de sus futbolistas sobre el césped.