Paula González: Lo que viví el año pasado en el Maratón de Sevilla fue inolvidable

14 de febrero, 2017 · Actualidad

Un año después de proclamarse campeona de España en Sevilla y conseguir un billete para los Juegos de Río, la cántabra sueña con vivir de nuevo las mismas sensaciones y revalidar la victoria

SERGIO A. ÁVILA @Avilanovic.- El nombre de Paula González Berodia (San Felices de Buelna, Cantabria, 1985) permanecerá unido para siempre al Maratón de Sevilla. Forma ya parte de su memoria sentimental, tejida puntada a puntada por el hercúleo esfuerzo de una galería de héroes que han dado lustre, importancia y resonancia internacional a una carrera que el próximo domingo alcanza las 33 ediciones en plena madurez, buscando un récord tras otro, siempre en el camino de la superación, como si emulara la vida del atleta de elite.

A esa especie tan singular pertenece Paula González, cuya carrera dio un vuelco cuando decidió, siendo como ya era medallista e internacional por España en las pruebas de fondo, dar un paso más allá escapando de lo que ahora se denomina la zona de confort. Lo hizo con valentía, en consonancia con su carácter, y fue tanta y tan rápida su capacidad de adaptación que se bañó de gloria en su bautizo, mágico, de los 42.195 metros. Imposible un estreno mejor. Sucedió el 21 de febrero de 2016, con Sevilla de testigo, aunque la afamada wikipedia ignore aún su nombre cuando se consulta la relación de ganadores del maratón hispalense. No importa. Ya se encargó Paula de inscribirlo con letras de oro tras una carrera magnífica que le devengó su particular triple corona: campeona en el primer maratón de su vida, campeona de España y billete para los Juegos Olímpicos de Río. El no va más.

Se la recuerda en el giro de Torneo al Puente de la Barqueta, cruzando la meta llorando de felicidad y luego abrazada a Estela Navascués, segunda española en línea de meta, ambas derrengadas por el esfuerzo. «A veces intento acordarme de la carrera y siempre vienen las mismas imágenes. La salida, sobre todo. No estaba nerviosa, pero nos tuvieron entre diez y quince minutos parados y los primeros kilómetros me costaron un poquito. Y después guardo, como recuerdo malo entre comillas, el bajón psicológico que me dio en la avenida de La Palmera, que era muy larga, y ahí pensaba que acabara ya, que me estaba volviendo loca. Y luego, momentos especiales, como la entrada en el parque, la Plaza de España, el casco histórico, el pasillo de gente que se formó antes del kilómetro 40 y la entrada por el vomitorio y a la meta. Fue espectacular», rememora González, para quien el famoso muro de los treinta kilómetros es un mito: «Cuando la gente habla del muro se refiere a que en un momento determinado, por circunstancias de la carrera, se empieza a sentir mal, pero no existe como tal. En mi caso, treinta kilómetros era la tirada máxima que había realizado en los entrenamientos y le dije a mi liebre que iba bien pero que no sabía lo que iba a suceder desde ese momento hasta el final. Decidimos ir tranquilos, a mi ritmo, para que me sintiera cómoda, no forzada, y llegué bien a la meta, perfecta. Este año arriesgaré más e igual en el 30 o el 35 me da la pájara».

Como novata que era en el maratón, la victoria no pasaba por su cabeza. «Para nada. La idea que comentamos con mi entrenador y mi liebre en el viaje era correr en los ritmos que yo había entrenado. Optamos por ser cautelosos, yendo con precaución, y planteamos pasar la media en 1.15.30. Al final lo hicimos en 1.15.32. En la segunda parte queríamos mantener el ritmo y, sobre todo, luchar por entrar entre las dos primeras españolas, los puestos que daban billetes directos para los Juegos. Pero no, no me planteé ganar, era algo impensable. Vencer en mi debut fue toda una sorpresa. Fui adelantando rivales, y cuando llegué al cuarenta y adelanté a la primera, no podía creerme que en mi debut fuera a proclamarme campeona de España y del maratón a la vez que lograba una plaza olímpica. Fue un día inolvidable», recuerda González.

Un año muy completo

2016 fue un año intenso para la cántabra, de luces y sombras. En 366 días (fue bisiesto) vivió la cara más feliz del atletismo, pero también la más amarga ya que, el 14 de junio, le diagnosticaron una fractura por estrés en el sacro que le hizo perderse los Juegos. Un mazazo. Hasta avanzado el mes de septiembre, el día 19 en concreto, no pudo calzarse de nuevo las zapatillas. Fue un golpe muy duro que la corredora no dramatiza. «La parte positiva de 2016 fue mi decisión de cambiar de prueba, de pasar de la pista a la ruta. Fue muy acertada, sobre todo por la confianza que he ganado en mí misma. Antes me veía incapaz de hacer un maratón, pero una vez comencé con los entrenamientos me dije qué por qué había tenido tanto miedo de enfrentarme a ciertas cosas cuando todo es cuestión de trabajo diario. Fue un año de cambios, pero positivos. Todo lo que viví en el Campeonato de España de Medio Maratón, mejor marca, el Maratón de Sevilla… Lo amargo, sí, los Juegos, me dolió perdérmelos. Pero ahora, cuando me preguntan por la posibilidad de perderme Tokio por equis motivos, pienso que no generará en mí ninguna frustración porque he logrado cosas en mi carrera que jamás pensé. Y han llegado. Frustración no siento ninguna por no ir. Pena, sí, porque era un sueño que tenía desde pequeña, pero tengo otros objetivos importantes en mente y confío en que pueda cumplirlo en 2020».

O en 2024, sea donde sea la sede de esos Juegos, porque Paula se ve con cuerda para rato. «Tendría 39 años en 2024, sí, pero ya le digo que si lo he conseguido una vez, por qué no una segunda. Me queda mucho margen de mejora en ruta y con 35 años habré corrido unas cuantas más y me habré ejercitado con más planes de entrenamiento. Le oí a Jesús España que la edad es un número y uno se mantiene más o menos tiempo en deporte en función de su motivación. No puedo asegurarle que con 39 seguiré corriendo porque a saber cómo me habrá cambiado la vida, pero sí me gustaría».

Su prioridad, Sevilla

Paula ha organizado su calendario en 2017 dándole prioridad a la cita en Sevilla, que no quería perderse. Tiene ganas de sentir de nuevo las mismas sensaciones de hace un año. En estas dos últimas semanas ha sufrido una sobrecarga muscular, contra la que ha estado batallando y ya ha superado, que le privó del Campeonato de España de Media Maratón. Y eso que ni la cercanía en fechas respecto al Maratón la había disuadido de disputarlo. Defendía la corona tras ganarlo en 2015 y 2016, pero no pudo ser. «Tenía la decisión tomada. El año pasado había un mes de margen entre una cita y otra, pero lo que me condicionó de verdad fueron las molestias, que no fueran a más, porque el objetivo del invierno era el Maratón de Sevilla», afirma.

Antes del Mundial de Londres del próximo verano, si conquistara la plaza (tiene mínima del año pasado, 2.33, pero quiere hacerla de nuevo), no piensa correr ninguno más aparte del hispalense. «No, hablé con Germán (su entrenador), me comentó la posibilidad de correr en el Campeonato de España, que además es el mismo día, y tenía claro que quería volver a Sevilla por todo lo que significó para mí. Quiero volver y disfrutar del maratón. Empecé el 19 de septiembre a correr dos minutos y no sabía cómo iba a responderme la zona lesionada», añade la cántabra, rebosando ilusión: «Estoy en un estado de forma espectacular, mucho mejor que el año pasado. Entonces me lesioné en el bíceps femoral de la pierna izquierda en diciembre y estuve dos semanas y media con trabajo alternativo. Esta vez no me había pasado nada, salvo gripe cuatro días, hasta esta pequeña sobrecarga. La ecografía salió perfecta, pero molesta porque estoy en un estado de forma brutal y, aunque haya estado haciendo elíptica y cinta, lo que me consume es estar haciendo series, que para mí son importantes».

El jueves, en su cuenta de Twitter, dio la buena noticia: «Hoy di el paso definitivo. Terminé corriendo con el cien por cien de mi peso y sin ninguna molestia. Sevilla, allá voy, espero que en mi mejor versión», anotó. Se muestra valiente y ambiciosa, ingredientes fundamentales para progresar. «Quiero bajar de 2.30. Podía haberlo hecho en el debut, pero era la primera vez y con lo que había en juego, decidimos tomarnos la carrera con calma buscando el billete. Este año me juego una plaza para el Mundial, pero si arriesgo y no me sale y aunque tuviera la mínima luego la Federación decidiera no llevarme, no es que me dé igual perdérmelo, pero tampoco pasaría nada. He ido a europeos, mundiales y mi mayor aspiración siempre han sido los Juegos. Si no voy ahora al Mundial, mire, mundiales hay que cada dos años mientras que los Juegos son cada cuatro. Estoy para bajar de 2.30, pero en un maratón puedes llegar en buena forma y después pasar de todo», dice González, realista. Y sigue pensando en Sevilla, la ciudad que a nivel profesional le dio un giro de 180 grados a la carrera de la vigente campeona del Maratón, la primera española en conquistarlo desde que Faustina María hiciera doblete en 2006 y 2007. «Todo lo que viví no lo volveré a repetir. Espero vivir algo parecido en 2024. Se juntó todo: el debut, un buen resultado, ser campeona nacional, ganar el maratón… era impensable porque salí con precaución y había un buen nivel de atletas extranjeras. No hay palabras para definir lo que significó aquel día. Fue inolvidable y el recuerdo estará para siempre en mi retina».