La madurez de un grande

3 de febrero, 2016 · Actualidad

Los verdes continúan su crecimiento exponencial sobre todo en la cantera, donde suman en esta temporada más de 150 fichas de pequeñas promesas

Foto: Antonio Sane

 

Jose Carlos Rojo.- La progresión del rugby cántabro demuestra su efervescencia especialmente en la afición creciente de los más pequeños. ¿Qué tiene realmente este deporte que cautiva a los niños? «Si analizas en profundidad el asunto te das cuenta de que es una práctica deportiva que va en la naturaleza de los chiquillos», explica Guillermo Fernández, entrenador y responsable de la cantera en el Feetonline. «¿Qué les gusta? Pues correr, evadirse de la realidad: eso es rugby».

 

Puede que sea el secreto de que cada año aumenten las filiaciones de manera exponencial. En este curso superan los 150 niños, muchos de ellos provienen de la Escuela Municipal de Santander, que gestiona el propio Feetonline. «Luego es un deporte en el que todo el mundo tiene su sitio. Puede haber chiquillos que tal vez no son tan hábiles en otros deportes y que aquí encuentran su lugar. Todos los perfiles, todos los físicos: más robustos o más delgados, más rápidos o más lentos, son imprescindibles aquí», concreta el técnico.

Ocurre algo parecido en el equipo de División de Honor, el referente crucial que sirve de sueño para los pequeños. «Son esos mismos jugadores que ven jugar el fin de semana, los que están en algunos casos en la Selección Española, los mismos que de cuando en cuando se acercan a los entrenamientos para ofrecerles consejos. Eso es fundamental para que los niños se sientan motivados». «Luego está todo lo que rodea esa idea. Por ejemplo, todos vestimos de los mismos colores, y el chandal es idéntico, independientemente de la categoría de que se trate», afirma Fernández.

La familia del Feetonline se hace grande, mucho más grande cada año. «Es algo que hemos estado trabajando durante mucho tiempo. No solo con las buenas prácticas sino con las jornadas de presentación que hacemos todos los años en la Semana del Deporte del Ayuntamiento de Santander, con las exposiciones prácticas que organizamos en las playas, etc.», concreta Carlos Acebal, director de la escuela del club.

Una buena alternativa

Quizá los padres empiezan a ver que hay otras posibilidades más allá de los deportes más populares: fútbol, baloncesto y natación. «Aquí los niños aprenden a ser personas, por encima de todo. No pretendemos que sean materia prima de campeones. Nunca, absolutamente nunca un niño recibirá una reprimenda por un error técnico o táctico, solo por una cuestión de disciplina», cuenta Fernández. Y ahí sí que las cosas son serias.

«Es importante que un chaval aprenda a tratar de usted al entrenador. Son códigos que maneja este deporte y que al final quedan como valor que el joven ha aprendido y que quizá aplique en otros ámbitos de la vida». Luego está el ambiente familiar, que alimenta en buena medida el buen trato y el espíritu de grupo. «Viajamos a las concentraciones en bus, y ya desde que son bien pequeños, los jugadores empiezan a estrechar lazos de amistad que probablemente durarán toda la vida».

 

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